Hola Itziar, hola Olivia. No sabemos por donde nos vienen los tiros, España está en medio de una tormenta económica y de salud y se zarandea como un cayuco cruzando el estrecho en invierno. Nosotros, vamos mamá, vosotras dos y yo continuamos con la inercia de las mascarillas, el gel hidroalcohólico cada poco y la distancia social. Pero el ciudadano medio está descuidando estos detalles, o eso parece según los datos.
El día a día es igual que hace un año, pero con detalles como las mascarillas, o como el hecho de oír a diario en las noticias como avanza el número de contagiados y el de fallecidos.
Madrid a vuelto a confinar por barrios, nosotros de momento no lo estamos, pero tal como está la cosa va a ser por poco tiempo. Además, no sé que pensar de las medidas de confinar una parte de una ciudad, tratar como ciudadanos de tercera, apestados, "no puede usted salir de su casa señor, es usted de Vallecas", cuando esta situación viene generada en parte por la diferencia de trato que se le ha dado a cada barrio. Mientras que el elegante barrio de Salamanca luce buenos colegios públicos y mejores centros de salud, se ha olvidado hacer lo mismo en otros, generando así una discriminación al ciudadano que le ha tocado residir en estos lugares. Y otra pata de este problema es el comportamiento individual de cada uno de nosotros. Cada vez que veo a gente que se pasa por los cojones las recomendaciones me entran ganas de verlo llorar por la repercusión que pueda ocasionar.
En los colegios vamos a la deriva, si ha comenzado hace dos semanas y ya Fabio y Marco se han quedado en casa por que un compañero a dado positivo. Nos va a tocar hacernos a la idea que la escuela como se conocía hasta ahora ha pasado a mejor vida, ahora toca implicación del niño y los padres, y no, no imposible, ya desde Newton, o en los periodos de las guerras, los niños estudiaron por libre o a distancia, pero eso si, poniendo muchas ganas de aprender. Quizá en la escuela sobren tonterías y falta más ansias de aprender. Me sobran asignaturas y me faltan horas a otras tantas, quizá falta que ansias y ganas de aprender y enseñar.
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