Estoy muy cansado, literalmente cansado. Son las 21:36 de la noche, Itziar está llorando en la cuna y no para, no sé si no quiere dormir o es que lo hace para darse a notar un poco.
María ya está en periodo en que en cualquier momento puede decirme que nos vamos al hospital, y yo intento hacer todo el ejercicio que puedo, desde mis subidas y bajadas de escalera, hasta las dominadas, abdominales, flexiones... y hay veces que no puedo más.
Parece que esto está llegando a su fin, el 10 de mayo es el último día, ya no debería de haber más patadas adelante al balón del confinamiento.
El domingo se ha decretado como primer día para que los niños de hasta 14 años puedan salir una hora a pasear con uno de los padres, sin alejarse más de 1km de su domicilio, y el lunes que viene comienzo a trabajar de nuevo.
Es una sensación rara, por un lado todo vuelve poco a poco a la normalidad, o nueva normalidad, y por otro parece que voy a acabar con estos lazos que hemos hecho entre los tres después de estar 24h durante 44 días. Porque únicamente tenemos 1h libre María y yo, y es la hora que Itzi duerme su siesta (de 12h a 13h más o menos), y yo me estoy quedando por la noche estudiando guitarra, he aprovechado para ponerme al día.
El mundo está mejorando los datos del Coronavirus, pero seguimos con las mismas dudas, ¿cuando iremos a un bar a tomar algo sin miedo?, ¿cómo va a ser este verano?, ¿se podrá ir a las playas?, ¿volverá el virus el próximo otoño?
Muchas preguntas sin respuesta, lo único que sabemos es que no sabemos nada de manera cierta.
Por otra parte, estos últimos días en lo único que pienso es en Olivia, y no pienso en el parto ni nada, pienso en ella ya en casa con nosotros, y comérmela a besos, y pienso en el día, dentro de varios años, en que me tire en la cama con Itziar a un lado y Olivia a otro y nos quedemos dormidos un domingo de verano después de comer un arroz tan rico que hace María.
María ya está en periodo en que en cualquier momento puede decirme que nos vamos al hospital, y yo intento hacer todo el ejercicio que puedo, desde mis subidas y bajadas de escalera, hasta las dominadas, abdominales, flexiones... y hay veces que no puedo más.
Parece que esto está llegando a su fin, el 10 de mayo es el último día, ya no debería de haber más patadas adelante al balón del confinamiento.
El domingo se ha decretado como primer día para que los niños de hasta 14 años puedan salir una hora a pasear con uno de los padres, sin alejarse más de 1km de su domicilio, y el lunes que viene comienzo a trabajar de nuevo.
Es una sensación rara, por un lado todo vuelve poco a poco a la normalidad, o nueva normalidad, y por otro parece que voy a acabar con estos lazos que hemos hecho entre los tres después de estar 24h durante 44 días. Porque únicamente tenemos 1h libre María y yo, y es la hora que Itzi duerme su siesta (de 12h a 13h más o menos), y yo me estoy quedando por la noche estudiando guitarra, he aprovechado para ponerme al día.
El mundo está mejorando los datos del Coronavirus, pero seguimos con las mismas dudas, ¿cuando iremos a un bar a tomar algo sin miedo?, ¿cómo va a ser este verano?, ¿se podrá ir a las playas?, ¿volverá el virus el próximo otoño?
Muchas preguntas sin respuesta, lo único que sabemos es que no sabemos nada de manera cierta.
Por otra parte, estos últimos días en lo único que pienso es en Olivia, y no pienso en el parto ni nada, pienso en ella ya en casa con nosotros, y comérmela a besos, y pienso en el día, dentro de varios años, en que me tire en la cama con Itziar a un lado y Olivia a otro y nos quedemos dormidos un domingo de verano después de comer un arroz tan rico que hace María.
No hay comentarios:
Publicar un comentario